¿Puedes atenderme?
El domingo en la mañana, cuando me disponía ir a desayunar, sonó mi teléfono móvil, la llamada era de Stella, la exesposa de mi amigo Cornelio. Ya les he platicado de ellos en algunos relatos.
–¡Hola Stella! ¿buenos días!
–Sí, soy yo, buenos días &ndash...