La ramera del viejo
Como se los he contado en mis dos relatos anteriores, siempre soy contactado por hombres que quieren cumplir su fantasía de ser cornudos y yo soy el corneador perfecto para ellos, uno de eso hombres fue don Jacinto.
Este viejo era de dinero, trabajaba para un partido político y se había casado por tercera vez, seg&...