Los cuernos en familia duelen más que los otros (1/2)
Ante su mirada de extrañeza la llevé a la cama donde la acosté de espaldas quedando los pies en el suelo, con los dedos le bajé los párpados para cerrar los ojos, desprendí el short sacándoselo por los pies y separando sus piernas me ubiqué entre ellas; besando alternadamente la cara interna de los muslos me fui acercando a la...