Primavera prohibida
Se tumbaron sobre el mantel. Él se colocó entre sus piernas. Entró despacio, centímetro a centímetro, hasta llenarla del todo. Eleanor jadeó. Empezaron a moverse juntos, al ritmo de la lluvia que golpeaba el tejado. Ella clavó las uñas en su espalda. Él la besó en el cuello, en los pechos. Los ruiditos del chupeteo, los gemidos ...