El regalo: Un antes y un después (Vigésima segunda parte)
—Son las diez de la mañana y nuestro «ogro» no ha llegado. ¿Sabes algo de él, corazón? — Preguntó desde su escritorio Magdalena, girándose en su silla y colocándose de pie, se acercó hasta uno de los archivadores para buscar alguna carpeta, sin dejar de observ...