Mujer casada deseosa de verga fuera de su nido
Un día me saqué las ganas de atarla por completo, poniéndola contra la pared la apoyé bien fuerte de atrás y le vendé los ojos. La hice caminar a ciegas por el comedor mientras le sacaba toda su ropa. Le puse las esposas en ambas manos y las enganché a una viga dejándola inmóv...