Todo cae en familia
Eran las dos de la madrugada y todo estaba en calma. Sólo el sonido de los grillos escoltaba a un silencio absoluto. Pablo se despertó de un sueño inconcluso, consecuencia del bochorno de la noche, con una erección propia de un caballo.
Sabía que el único modo de conciliar de nuevo el sue&ntild...