Una historia de sexo (IV): Cuernos y sexo por despecho
Habían pasado varias semanas desde de aquel fin de semana en el que Antonio y yo habíamos disfrutado de dos días maravillosos, lo que empezó en aquella aldea seguía a buen ritmo aquí en la gran ciudad y a pesar de las visitas de Virginia yo solo pensaba en él, en cuando me llamaría o...