Si te daba mis pechos, tendría que darte hasta el culo
La primera mujer casada con la que me involucré cuando todavía era un chaval, era una chica de Honduras que se llama Juliet. Era mi vecina en la casa de atrás y la conocí pues venía dándole mantenimiento a las piscinas de algunos vecinos. John, quien era el dueño de la casa, era un viejo qu...