Mi joven esposa (4): Cuernos consentidos (parte 2)
Había escuchado sexo entre un hombre y una mujer, sabía que los ruidos provenían del departamento de su vecino, los bufidos se escucharían de un hombre mayor y no de un joven como yo, deduciendo que no podrían ser de nadie más que de su vecino; los gemidos eran de una chica y había visto entrar a una chica al...