Pezones pellizcados
Era una tarde de viernes, el trabajo estaba un poco quieto, y sentado en mi oficina veía a mi nueva secretaria, hacienda sus quehaceres en el pasillo justo afuera de mi oficina. Melba era una chica joven, rubia y de un cuerpo bastante aceptable. Melba entro a mi oficina y se puso a recoger y ordenar mí desordenado escritorio...