Una putita para dos hermanos
La primera vez que vi a Dylan, fue en una noche de verano. Estaba junto a mis amigos en un bar, festejando mi cumpleaños número diecinueve. Su mirada profunda y enigmática, me atrapó. No era muy alto, ni era muy bello, pero tenía algo en su mirada que me gustaba. Fue una atracción mutua, ambos nos habíamos gustado, y esa misma noch...