Mi casa de playa (4)
Como a eso de las 2 de la tarde de aquel domingo le pedí al jefe de mi esposo, y nuevo amante mío, que se fuera ya que quería reposar y luego ir a la bendita playa a la cual ni un pie había podido acercar. A regañadientes aceptó y fui a darme un nuevo baño, salí en toalla y me sent&e...