Sesión privada en la barbería
Estuvieron así hasta que Ximena apretando los puños mientras sus músculos vaginales se contraían alrededor de la verga de Esteban comenzó a gritar —¡Si! ¡Cógeme! ¡Métemela toda! —. Esteban apretó los dientes, la tomó con fuerza de sus caderas y, con tres estocadas finales que casi levantan a Ximena de la camilla, terminó ...