La mujer que ya no conocía (5): Lo que quedó entre nosotros
Eso también era verdad. Me preguntaba si había comido. Me acomodaba el cuello de la camisa. Me buscaba el pie con el suyo debajo de la mesa. El cariño no se había ido. Se había vuelto más extraño, más denso, como si ahora cada gesto tierno trajera pegada una segunda lectura. Un beso en la frente podía ser amor. O...