Vacaciones en Brasil (parte 2)
Cristiano viene hacia mí y me abraza con fuerza, apoyando su trozo de verga en mi regazo y apretando mi nalga con la mano, y me susurra: que ganas tengo de esta cola. Si mi corazón latía a 100, ahí empezó a latir a mil. Mientras Marcia también abrazaba y le susurraba algo a José. Presentamos a los chicos, Esteban...