Clara. La musa
A sus escasos 21 años, uno de los principales problemas de Clara era su apetito. No precisamente el de comer; el “otro” apetito, ese que solo era capaz de saciar muy rara vez, quizá con algún novato incauto en el gimnasio, o con aquel argelino que casi la arrolla al salir del Mercadona, y que obligó...