La otra Marta, placer y dolor (IV)
Me mira, sonríe, pasa la boca sobre la mía al tiempo que con la palma de la mano me da un azote en el trasero, susurra:
- Tienes prisa,
- No, mi tiempo es tuyo.
- Eres una perrita muy juguetona.
- Si, juguetona y muy caliente.
Tras darnos una ducha rápida que nos dejó como nuevas, nos vestimos so...