Autosatisfacción fetichista
La cremallera trasera fue un desafío, un juego de paciencia y deseo; cada diente que subía era un paso más hacia la transformación. Con un último esfuerzo, ajusté la capucha sobre mi cabeza, sellándola herméticamente. Solo mis ojos quedaron expuestos, brillando con un anhelo salvaje en el reflejo del espejo. Mi silueta era ahora u...