Sus manos su placer
Raquel estaba sentada leyendo otra vez un relato que la había trastornado desde que lo vio aquí, cambiándole un día más rutinario que otra cosa por otro lleno de posibilidades de alegría, amor y sexo. Estaba sola en su dormitorio, vestida con una minifalda que resalta tus piernas tostadas por el s...