Los socios de mi esposo (3): Don Julio
Luego que salí de la oficina de don Ricardo, baje directamente al parqueadero, tome mi automóvil y me dirigí a mi casa. Alii me duché y luego pude notar en mi tocador que tenía la mano de don Ricardo, marcada en una de mis nalgas y un tremendo chupetón en uno de mis senos. Me miré al espejo...