Trágica historia de sexo
Poca gente fue al velorio de Huguito. La velaron a cajón cerrado, porque el balazo que se dio, metiéndose la pistola en la boca, lo había dejado completamente desfigurado. Yo lo recordaba como cuando era un niño: ojos verdes saltones, gesto de poca inteligencia, cabeza desproporcionadamente grande, y un moco si...