Una mansión que acoge infinidad de orgías (7)
Julián la obsequió con cientos de lamidas de chocho; morreos y besos de tornillo hasta casi tocar el útero con la punta de su lengua, no faltaron tampoco; sorber y tragar mililitros y mililitros de zumo de coño de su exuberante amante es una obligación que cumple con embriagado placer. Aquella sesión de lavado de bajos duró cuarent...