Nosotras cuatro contigo (3): La sirena de la perdición
Pero Fer no se detuvo, siguió restregándose en Elías, sin darse cuenta de nada. Elías gimoteaba porque, pasada la erección, el estímulo de estar en una vagina empezaba a convertírsele en malestar. Nina intentó hacer que Fer parara, pero fue en vano: no se detuvo hasta que ella misma tuvo un orgasmo. Para ese momento, el pene de El...