Milagros
I
De lejos la vi, lento caminaba,
pues este calor hacía que sudara.
Su piel era morena, reflejaba,
refulgía del sol; redonda, su cara.
Cuando me aproximé, ella se
tocaba
sus dos pechos bajo su blusa clara;
el sostén le apretaba y se lo quitó.
¡Tal visi&oacut...