Tarde calurosa con el huevón de mi maestro
Mi impulso inmediato al verla deliciosa, rosita, reluciente, fue lanzarme hacia ella, meterla en mi boca y comenzar a mamarla. Genial. Inmediatamente comencé a salivar la lubrique, la hice mía con deseo incontrolable, me pediste que le diera mordiditas, oh, eso me provoca más, me excita. Al estar mamándola mi vagina empieza a humedece...