Cita conmigo misma
Por fin había caído la noche. Me di una ducha hirviente. Sin prisa.
Como bata usé un vestido cruzado apenas abrochado.
Me dejé caer en la butaca de la habitación, frente al tocador.
La cristalera del balcón estaba cerrada, pero por la ventana entraba el olor del jazmín que trepaba ...