Amigos para siempre: Resucitando la pasión
La situación se me antojaba un poco surrealista. Mis dos mejores amigos, el feliz matrimonio con quien tantas reuniones bodas y bautizos había compartido, estaban allí dándome placer. Buscando el suyo propio a través de mi cuerpo, un cuerpo que usaban a su antojo para devolver el morbo y el deseo a sus v...