Luisa, la ahijada de mi tía (Segunda parte)
Yo me quedé sentado observando. Luisa se bajó de la mesa, se acercó a mí, se sentó sobre mí de frente pegando la vagina húmeda a mi pene ya flácido, colocando sus manos en mi pecho, me miró fijo a los ojos sin decir palabras, percibí satisfacción y rabia, una mez...