Sexo en la oficina
–Tienes unas tetas impresionantes, ya quisiera yo que mi mujer las tuviera como tú. –Y acercándose a mi comenzó a acariciármelas, y después se puso a chupármelas, eso me encantó y estuvimos así un rato, pero yo quería seguir chupándole la polla, así que le pedí que se volviera a sentar en la silla, y cuando lo hizo, me vol...