Despido procedente
Un ruido húmedo y sordo llenaba nuestros oídos cada vez que entraba dentro de ella, un golpeteo cada vez más rápido y enérgico que arrancaba los suspiros más profundos de su alma. Agarrando con firmeza su culo subía y bajaba el cuerpo de mi dulce anónima sin aparente esfuerzo. Nuestras bocas se comían la una a la otra, sus labios...