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Sexo con maduras

Apasionantes relatos de sexo con maduras. Historias sobre relaciones entre jóvenes y maduritas calientes, morbosas y experimentadas.

Relato destacado

Sexo con maduras » Pag. 17

Me cogí a una milf

Acaricié el cuerpo de la milf y me acerqué a su vagina. Me puse entre sus piernas, comencé a besar el interior de sus muslos, llegando con cuidado al lugar apreciado. Victoria gimió, ya sentía los olores que emite su vagina. Desde sus caderas, me moví suavemente hacia su cueva y la besé a través de sus bragas. Luego se...

Rosa Delia, estrella fugaz

Ella cada vez se mojaba más y metía mis dedos en su culo, le pregunte si su esposo le había dado por el culo, diciéndome que no que de hecho jamás se lo había tocado, sacando mi verga de su conchita, y con su ayuda abriéndose las nalgas le bese el culo...

El amigo de mi hijo

Yo cogí una de sus manos y la llevé hasta mis tetas, mientras seguía besándole, poco a poco su mano se fue agarrando a mi tetas y comenzó a acariciármelas por encima del vestido, yo con mi mano libre, la llevé hasta su polla, que en esos momentos sobresalía dentro de su pantalón y comencé a acariciársela, desde luego no...

Forma de ser

María se fue desprendiendo prenda a prenda, pero antes de nada la hizo arrodillar y que la quitase sus zapatos, pero habiéndolos primero lamido y dejado limpio la piel de los mismos. Cuando estuvo desnuda la hizo ayudarse a vestirse con una blusa blanca y una falda tubo negra. La hizo ayudar a calzarse....

Nora, una suegra inolvidable

El contacto de una verga endurecida sobre su cuerpo acabó por derribar su inhibición y acabó con sus defensas morales, que la llevó a apretarse más al cuerpo de Marcelo. Además, respondiendo a un impulso impensado e incontenible, con un rápido movimiento de cuerpo logró que el pene de Marcelo se ubicara próximo a su vértice vagi...

Maricela, la madura

Me acosté en su cama y ella invertidamente comenzó a cabalgarme, sus movimientos eran como una licuadora me hacía gritar de lo bien que devoraba mi verga con su coño, yo mientras le daba de nalgadas y agarraba sus manos para enterrarle mejor mi verga...

El club de la lujuria

Alba se agachó delante de Adela y comenzó a lamerle el coño, Felisa se agachó detrás, le abrió las nalgas y le lamió el ojete, Carmen y Dolores se encargaron de una teta cada una y magreando y mamando, Carmen le besaba y le lamía el cuello...

Mi hijo y mi vecina Sandra

Era inútil negar la realidad, desde luego había disfrutado bastante, y así se lo dije, mi hijo siguió acariciándome y me tumbó en la cama, yo viendo sus intenciones le pregunté: –¿Después de lo que has hecho con la vecina aún te queda leche para tu madre? –Para ti siempre tendré leche –me contestó. Siguió acariciándome...

La tía que nunca vi

En ese momento su cara cambió, ya no se veía jovial y fresca sino perversa y caliente, nos quedamos varios segundos en silencio mirándonos todo menos nuestras caras, yo me acerqué y la empecé a besar la rodee con mis brazos tocándole sus nalgas deliciosas sobre su pijama...

El morbo por el culo de doña Felisa fue mi perdición (2)

Me senté en la silla erótica bien abierto de piernas de modo que mis cojones y la verga quedaron colgando a disposición de Felisa quien sin pérdida de tiempo dio manos a la obra. Arrodillada frente a mí, comenzó a trabajar con sus manos y la boca. Mientras me acariciaba los testículos, con su lengua comenzó a lamerme el falo...
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