Un viernes con mi suegra
Todo comenzó un miércoles, cuando por cuestiones de trabajo, mi esposa salió de la ciudad por más de una semana y al día siguiente, mi suegra me llamó a mi teléfono, preguntándome si el viernes podíamos comer y obviamente acepté, quedando de acuerdo y colgamos.
Ese día, llegué al restaurante acordado donde ella ya esperaba,...