La madura vendedora de dulces
Cuando rondaba por los dieciocho años, todo el día estaba en ebullición, muy caliente. Me masturbaba dos o tres veces por día, siempre y cuando no me desviara en otros temas, sino eran más. En fin, era muy caliente, mis hormonas estaban siempre en revolución.
Tenía algunos descargos con chicas de mi edad, rápidas y tan caliente...