Conchi, la señora del ático (Parte II)
Después de ver a Conchi aquel día y haber dejado las puertas abiertas para poder tontear con ella, pues no lo dudé mucho y quise dar un paso más y ojalá me lleve algún premio y no una ostia.
Es que pensar en esas braguitas que me mostró Conchi en su casa, blanquitas, suaves y delicadas m...