La señora de la cabina de Internet (2)
Luego de haber tocado los pechos de la señora Ada aprovechando los masajes que recibía cada vez que iba a su negocio y mis dedos jugaron con sus hinchados y duros pezones no dejé de pensar en ella.
Pasó casi una semana desde que sucedió eso cuando volví del nuevo a la cabina no sabía c&o...