La florcita más hermosa en Santiago de Chile
Gilma se acercó a mí y esta vez me quitó la camisa y como si fuese mi novia me volvía a besar y nos enredamos con nuestras lenguas donde nos saboreábamos el uno al otro el güisqui que acabamos de tomar. Mientras nos besábamos me gustaba ver su linda mirada celeste y como si viviera cada beso cerrando sus ojos...