Diana, mi alumna traviesa (4ª part.)
Siguió moviendo su lengua, esta vez por todo el tronco, manejándola con la mano. Tiene una lengua bastante grande, lo que hacía crecer muchísimo más el placer. Más que por el tamaño de la lengua por como la movía. La muy perra es una experta y me hacía subir al séptimo cielo mientras la comía. -Qué rica está, profe. Echaba...