Las clases de Alicia
Le desabroché los vaqueros y tirando de ellos la obligué a levantarse. Se los bajé un poco y cogiéndola de las axilas y la senté en la mesa. No me costó mucho, pesa tan poco. Por fin sus piernas estaban separadas. Tiré de los vaqueros y cayeron como las hojas en otoño al suelo...