En la oscuridad con mi suegro
La noche adormecía todo, además el frio que emergía de todas partes mantenía las calles solitarias y en un silencio perpetuo. Bajé del vehículo y me dispuse a caminar al hotel. En la recepción una mujer de rostro hermético me dio la llave, no dijo nada, cosa que agradecí; todo...