El templo del morbo
Ana salió de su agotador turno de urgencias a las 8 de la tarde del viernes. Habían sido 12 horas especialmente agitadas, pero ahora disponía por delante de un día y medio en los que disfrutar. Volvería a entrar el domingo a las 8 de la mañana. A sus 26 años vivía su interinidad, en ...