Las costureras no dan puntada sin hilo
Esther tenía 28 años, estaba casada y tenía tres hijos, dos niñas y un niño, era de estatura mediana y estaba rellenita. Tenía las tetas grandes, un buen pandero y no era ni fea ni guapa. Yo, para desgracia de mis lectoras, tengo 63 años, (soy del 1955,) mido un metro setenta, soy moreno, d...