El placer de ser seducida y que te conviertan en una princesa
Era claro que no era la primera a quien él seducía. Soltero, pasaba de los 50, cuerpo bien cuidado: abdomen plano, brazos y pecho fuertes, siempre con pantalones vaqueros que apretaban su cintura y dejaban ver, como un apetitoso cilindro el tamaño de su miembro y la redondez de sus nalgas. Sociable, sonriente, el alma de la fiesta. El ...