¡Qué rico, por los pies!
El señor Armando es un cliente externo de mi jefe; al parecer son tan buenos amigos que mi jefe le habló de mí, su empleado al que le gusta el travestismo y a quien se coge sin falta cada semana desde hace un año y medio. Al señor Armando también le gustan las TVs, así que no tardó e...