Esposa pudorosa (2): Hermosa
Con la mirada oscurecida por el deseo, Manuel se arrodilló frente a ella, entre sus piernas abiertas. Bajó la cabeza y hundió la lengua en su centro, lamiendo sus pliegues con un hambre casi animal, mientras su amigo seguía embistiendo a su querida esposa quien se miraba más bella, más sensual —sexy, ¡siempre diosa seductora! El ...