La sangría
Aquella acción de Mari me puso tan caliente que agarrándome la polla comencé a meneármela con fuerza y en pocos segundos, con un gruñido intenso lo descargué todo sobre las dos mujeres, pechos, cara y vientre de ambas quedaron regados de leche. Las dos zorritas quedaron rendidas y jadeantes sobre el sofá, sin poder moverse. Yo, tam...