La dulce calidez de sus braguitas
Ella tenía los muslos entreabiertos y gracias a ello se podía ver maravillosamente como en su monte de Venus se iniciaba una especie de vereda por la que si no fuera por la distancia descendería mi semen como un torrente. No sé si sería el calor o la emoción del momento, pero me sorprendí a mí mismo con una terrible...