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El portero domina a nuestra amiga argentina

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Después con toda esa fuerza que tiene, me levanta, me sienta en una mesa rotosa, me saca el pantalón, la bombachita y me empieza a chupar la conchita, yo ya estaba entregada, porque no es que me la chupaba, me cogía con la lengua y me apretaba las piernas

Esto que les voy a contar, me habrá pasado hace un mes, más o menos (En realidad hace tres años), y me sirvió para darme cuenta que no siempre hago lo que quiero y que no puedo jugar con todo el mundo a mi antojo.

Resulta que una tarde llego a casa, vestida normal, con un jogging, y lo veo a Juan, y me dice: ”Vení nena, te tengo que mostrar algo”, la verdad que no entendía, y lo sigo, me lleva a ese cuatro mugriento y le digo “Juan ¿Qué me quieres mostrar?”

¿Saben lo que hace el hijo de puta?, se baja los pantalones y me dice, chúpamela, le dije que está loco, que quien se cree que soy, y me dice que sabe muy bien quién soy y como soy, y que no me lo voy a coger solo ¡cuando yo quiero!

La verdad, me quede helada, jamás, en serio jamás, pensé que Juan iba hacer ¡algo así!, porque él sabía que me tenía atrapada, no me iba a poner a gritar, porque se iba armar ¡flor de quilombo! ¡Y yo no quería que pasara eso!

Entonces le digo: ”Juan, no por favor, está bien, no te busco más, ¡pero vámonos de acá!! así se lo dije varias veces, pero yo veía que su pija no quería que yo me fuera. En un momento Juan me agarra la mano y la lleva para su pija, de solo tocarla, ya se le empezó a parar y bueno… eso es más fuerte que yo, se la empecé a acariciar, y cada vez estaba más grande, Juan me empuja la cabeza para abajo, le obedezco y se la empiezo a chupar, despacito, hasta que me la meto toda en la boca.

Yo ya estaba mojadita, me calienta mucho sentirme dominada, sentirme la puta de alguien.

Bueno la cosa es que se la sigo chupando, hasta que veo que se sienta en un sillón todo rotoso, se pone un forro, y me dice que fuera ¡arriba de él!

Ya estaba jugada, me saco el jogging, la bombachita, y así con medias y zapatillas, empiezo a cabalgarlo, él me mete la mano por abajo del buzo, me toca las tetas, me mete un dedo en la colita, me calentó mucho, mucho, volaba de la calentura ¡de sentirme tan puta! Hacía 15 minutos, no sabía que Juan me iba a coger ¡de nuevo!, hasta que acabé ¡y él también acabó!

Con cara de culo, sin decirle nada, me visto y me voy.

A la noche estuve para la mierda, re enojada, porque a mí me gusta coger ¡cuando yo quiero!, ¿quién se cree que es? ¡Que me va a coger todas las veces que quiera!, no señor, ¡no es así!, tan caliente (de enojada estuve que casi no dormí).

Al día siguiente, me levanto, me ducho y le voy a hablar quería dejarle las cosas ¡bien en claro!

Bajo, le empiezo hablar, y me dice ”no nena acá no podemos hablar”, vamos al cuartucho, le digo que no, ni en pedo vuelvo ahí, y me dice, que entonces no hablemos, que puede aparecer alguien, que es peligroso, y le digo que está bien, ¡vamos hablar ahí!, yo estaba enojada.

Entramos a ese cuartucho y me dice “¿qué te pasa pendeja?” y le digo otra vez lo mismo, y Juan me dice, que no lo joda, que es un tipo grande, yo una pendeja trolita, que quiere jugar con él, que tengo que aprender que él no es de esos pendejos que me cojo cuando quiero, y todo eso”.

Y de golpe me mete la mano (sobre el jogging) ¡en mi conchita! ¡Así de una! ¡No lo podía creer! ¿Cómo me va a tocar mi conchita así?, y no solo eso, enseguida ya estaba haciendo presión.

Le digo Juan ¿qué haces? ¡Sal! Y me dice que a mí me gustaba, y le digo no Juan no, y me seguía diciendo si te gusta que te toque la conchita que tienes, sos muy puta nena, que ayer me calenté mucho cuando me cogió, que me encanta que me cojan, y seguía diciéndome todas esas asquerosidades y yo ya me estaba calentando, con voz ya entrecortada le decía no Juan, no por favor ya está, pero él seguía, y me mete la mano por debajo del jogging y vio que a mi conchita eso le gustaba, estaba toda mojadita, y me mete un dedo, yo lo único que le podía decir era Juan, por favor, no, pero mi tono de voz entrecortado decía otra cosa.

Después con toda esa fuerza que tiene, me levanta, me sienta en una mesa rotosa, me saca el pantalón, la bombachita y me empieza a chupar la conchita, yo ya estaba entregada, porque no es que me la chupaba, ¡me cogía con la lengua!, ¡y me apretaba las piernas! ¡Es muy bruto!, y me seguía diciendo que yo era una puta, mil veces me lo dijo.

Hasta que yo no daba más, y le dije SI JUAN SOY UNA PUTA COGEME, COGEME, se baja los pantalones, se pone un forro y me la mete, bien a lo bruto, me pega varias embestidas y me sigue diciendo “así, así te gusta putita” yo le decía que si, a todo le decía que sí, estaba con las piernas levantadas, para que me coja bien, la quería sentir toda, toda adentro, no hizo falta que me bombeara mucho jeje, hasta que acabe, ¡y cómo!, me tapo la boca para ¡que no se escuchara!

Cuando terminamos, y me estaba vistiendo me dice “nena, a ver si aprendes, conmigo no jodas, tengo mucha calle, vos sos una nena de papa, que se hace la putita, no te voy a joder más, esto de hoy es para que aprendas”.

¡Que boluda y que puta me hiso sentir!, baje a cagar a pedos al portero y me termino ¡cogiendo de nuevo!, hasta hizo ¡QUE YO LE PIDA Que ME COJA!

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