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Lujuriosa tarde de trío

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Pensé que ella se iría ofendida de la habitación, pero atraída por el movimiento de nuestros cuerpos sudorosos y por el olor a sexo que impregnaba la habitación comenzó a sacarse la ropa. Vicky siempre me había atraído, tenía un cuerpo de novela

Esto sucedió cuando el verano pasado viajé a la Capital para visitar a mi amiga Leticia que estaba estudiando medicina en Buenos Aires.

Al llegar a su departamento del centro, me recibió con un cálido beso en la mejilla y un prolongado abrazo ya que hacía varios meses que no nos veíamos… cuando me condujo para el living yo me dispuse a disfrutar de la “vista”; Leticia medía alrededor de 1,70 tenía unos muslos y pantorrillas muy bien formadas producto de horas dedicadas al gimnasio que se marcaban más por los tacos que llevaba; y sin duda su cola era el plato fuerte pequeña y redonda con una firmeza admirable todo esto coronado con una melena rubia y su carita de ángel por lo que aparentaba mucho menos que sus 25 años… el meneo de su falda me hipnotizó hasta los sillones y fue ahí cuando la tuve frente a mí que noté algo extraño, Leti no se caracterizaba por tener pechos grandes, pero esa tarde se traslucían de su camisa blanca dos enormes senos y al no llevar corpiño sus pezones estaban duros como rocas debido al constante roce con la tela e iban contra la ley de la gravedad apuntando desafiantes al cielo.

Charlamos por más de media hora durante la cual no pude despegar la vista de su escote, dónde se juntaban esos magníficos senos que hasta ese momento yo desconocía, esto sumado a su “juego” de cambiar de posición constantemente lo que me dejaba admirar la diminuta tanga blanca que llevaba, me estaba volviendo loco… al regresar ella de la cocina con dos cafés me dijo que había notado mi mirada lujuriosa durante toda la tarde y fue entonces cuando me reveló su secreto ¡se había operado los pechos!

No tuve que insistir mucho para que me los mostrara, comenzó a desprenderse los botones y dejó ante mi vista una fantástico par de tetas, enormes, redondas y brillantes producto de tardes al sol. Mi miembro se comenzó a poner durísimo, luchando con mis jeans por salir… le pregunté si había perdido sensibilidad con los implantes y ante mi pregunta se acercó a donde estaba sentado y me los ofreció, sin dudarlo comencé temeroso con un suave masaje, y al ver su mueca de placer no lo pensé dos veces y con mi ardiente lengua chupé y mordisqueé uno de sus magníficos pezones mientras que intensificaba el masaje del otro pecho. Instintivamente la llevé hasta el sillón más grande y la acosté y al bajar su pollera la tanga que me sedujo minutos antes ya estaba completamente empapada, se la saque y admiré su concha cuidadosamente depilada, de labios delgados y chorreante de flujos; con los dedos me abrí paso y mi lengua desató su gemidos de placer al máximo… me encantaba chupar ese coño y frotar su clítoris; la humedad de su entrepierna era increíble entonces me dediqué unos segundos a lamer su rosado culito mientras ella se sobaba sus tetas, y al sentir sus grititos volví unos centímetros más arriba y probé los sabrosos jugos de su primer orgasmo, para este momento tenía el pene al máximo y desprendí los botones para sacarlo; sin darme tiempo para reaccionar Leticia ya estaba arrodillada y lo tenía entre sus manos. Aunque no le entraba toda en la boca, mamaba de una forma espectacular, con una mano masturbaba y con la boca comenzaba por la cabeza dando chupones y golpes de lengua a la punta, se la introducía todo lo que podía para después recorrer todo su largo con la lengua sin olvidar de chupar mis huevos, todo esto sin dejar de mover firmemente con su mano mi pene de arriba hacia abajo. Yo estaba para explotar… y ella lo notó, se retiró y recostándose en el sillón abrió sus esbeltas piernas. Intenté penetrarla de un solo golpe pero me encontré con que! su vagina estaba muy estrecha, Leti dijo que hacía casi un año que no tenía relaciones y que no me detuviera… con unos minutos de trabajo tenía todo el miembro en su interior. Qué bien se sentía el bombeo en esa cueva estrecha y cálida. Sus piernas rodeaban mi espalda y me empujaban para que mis embestidas tuvieran mayor potencia; mis manos no podían despegarse de sus tetas y nuestras lenguas no paraban de luchar en un ardiente beso.

Le pedí que se volteara y comencé a cogerla por atrás con su terrible culo de vista… me encantaba ver como golpeaban sus firmes nalgas ante mi penetración y vibraban unos segundos para volver a su lugar, estuvimos cerca de cinco minutos en esa posición mientras yo jugaba con sus pezones y con la finita línea de vello púbico castaño y rizado de su vientre. Leticia insistió en que fuéramos a la habitación porque temía que los vecinos nos vieran por las ventanas. Ya en el cuarto me acostó en la cama y me brindó unos segundos más de sexo oral, pero bruscamente se apartó y montándome tomó mi pene y con delicadeza se lo introdujo… sus movimientos circulares y suaves fueron dando lugar a violentas arremetidas que la hicieron sentirse completamente llena, como pude acerqué mi mano a su culito y moviendo mis dedos trataba ir preparándolo. Ya tenía el dedo mayor adentro, cuando entró en la habitación su compañera… estábamos tan concentrados en dar y recibir placer que no escuchamos cuando Victoria abrió la puerta.

Pensé que ella se iría ofendida de la habitación, pero atraída por el movimiento de nuestros cuerpos sudorosos y por el olor a sexo que impregnaba la habitación comenzó a sacarse la ropa; ella siempre me había atraído… tenía un cuerpo de novela, piernas largas, pechos abundantes, un culo irresistible; en fin todo en su lugar. Sin decir palabra se subió a la cama y colocó su concha en mi boca para que se la chupara. No podía creer lo que estaba viendo, Vicky llevaba uno de esos clips de metal con cadenitas, alrededor de sus largos y carnosos labios, que dejaban al descubierto su erecto clítoris… comencé con mi lengua a lamer esa fantástica concha y a golpear su clítoris. Le introducía toda la lengua, chupaba sus labios y jugueteaba con la rizada matita de vello púbico, costaba mucho mantener la concentración ya que Leti no paraba de moverse desenfrenadamente. Ante los gritos de placer del orgasmo de Leticia arremetí su concha a toda velocidad y no dejé de chupar la zorra de Victoria. Cuándo esta llegó a su primer orgasmo acabó en mi boca y sus deliciosos flujos hicieron que me ponga a mil y largara calientes chorros de semen dentro de la conchita de Leticia.

Creía que todo había terminado con el orgasmo de los tres… pero recién había empezado. Leti dijo que no me olvidara de su culo, me pidió que mientras la tuviera dura se la metiera por atrás. Se puso en cuatro y mientras yo la acomodaba sacó el clip de la húmeda concha de Victoria y comenzó a chuparla y a meterle los dedos. Me detuve unos momentos para mirarlas, no tenía ni la menor idea después de tantos años de que mis amigas fueran tan lujuriosas. Entonces coloqué la punta dentro de su culo y dejé caer todo mi peso sobre ella, Leti se estremeció y gritó… tenía una enorme verga en su interior y de un solo golpe. Me dijo que no parara y el dolor se transformó en un inmenso placer. Cogí con violencia su culito y Leticia mientras no paraba de lamer a su amiga gritaba que la desfondara y se la metiera hasta los huevos. Victoria masajeaba sus tetas mientras la frenética lengua de su amiguita le brindaba más orgasmos, Leticia incrementó la velocidad y se tendió sobre su amiga después de haber saciado su culo. Ella se besaban y yo después de terminar con el culito de la rubia quería un poco de la chorreante y deseosa de pija concha de la morocha.

Había metido la cabeza cuando Victoria arqueando la cadera y ayudada por lo mojada que estaba su concha hizo desaparecer mi pija dentro suyo, comencé las embestidas y ella pasó sus piernas sobre mis hombros y juntó los tobillos tras mi cabeza, así me tiré sobre ella abriendo bien su concha. Vicky era una verdadera zorra se movía y masajeaba sus tetas o el clítoris buscando mayor placer o se ponía de costado para apretar más mi verga. De repente me apartó y se subió sobre mi dándome la espalda, la cogí de una, cuando se dejó caer sobre mí pasé mis manos suavemente por todo su cuerpo, desde el cuello parando en las tetas y terminando en su entrepierna para frotar su conchita. Los movimientos de Victoria eran espectaculares su sexo envolvía todo el mío y lo chupaba; le dije que estaba por acabar y me pidió que me viniera en su boca… cómo chupaba la muy puta se la metía toda hasta la garganta, giré la cabeza para ver porqué suspiraba Leti… la zorra estaba con la mitad de un enorme consolador negro dentro de su conchita y quería más placer.

Vicky abrió su boca y con su lengua y manos logró que eyaculara en su cara, era el paraíso, la mejor cogida de mi vida. Victoria estaba limpiando cuidadosamente mi pene buscando más leche cuando Leti se acercó y le metió la punta del consolador en el culo. Después de unos minutos Vicky ya tenía todo el consolador dentro y mi pija ya estaba lista para la batalla otra vez. Retiré el consolador, la puse boca arriba y levanté sus piernas; el panorama era magnífico la humedad llegaba hasta la mitad de sus muslos y sus agujeros estaban bien abiertos y lubricados. Qué bien se sentía dentro de su cálido culito, pasado un rato podía entrar y salir con facilidad; así que la sacaba toda y se la metía de una a Victoria alternando su culo con la vagina. Leti que estaba besando Victoria y sobando sus tetas me dijo que no me olvidara de su boquita así que cuando acabó la morocha puse mi tiesa verga en la boca de la rubia y ante los primeros lengüetazos acabé por tercera vez en la noche lanzando los últimos chorros de semen que quedaban en mis huevos.

Entre las dos limpiaron mi pija dejándola brillante, luchaban con sus lenguas y chupones por sacar aunque sea una gota más de leche, finalmente se fundieron las dos en un beso y se tiraron sobre mí. Nos quedamos dormidos después de esa lujuriosa tarde, mi miembro estaba exhausto de satisfacer tantos agujeros.

Por la noche nos bañamos los tres juntos y preparándonos para la orgía de la noche…

Desde entonces viajo muy seguido a Buenos Aires para repetir la “fiesta” con mis lujuriosas amigas, pero esa tal vez por ser la primera es la que más recuerdo.

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