INICIO » Sexo con maduras

La solución en mi casa por mi suegra (Parte 2)

  • 6
  • 19.656
  • 9,47 (34 Val.)
  • 1

Quisiera pedir disculpas primero por la demora en la publicación de la segunda parte de mi relato se debió a que tuve mucho tiempo de trabajo espero que sea de su agrado.

Mi suegra Margot cuando dejó sobre la mesa los huevos revueltos que había preparado, le enseño el bulto del pantalón que tenía debido a mi tremenda erección esa mañana, yo también tenía mis huevos bien revueltos que estaban así a causa de lo que ella había hecho en la noche anterior.

Su mirada se quedó unos segundos viendo la erección, pero luego recobró la cordura y siguió con normalidad sirviendo mi desayuno, ahora con la luz del día se le veía mucho mejor como su bata resaltaba sus formas esas nalgotas y tetas grandes que recién descubría en ella porque siempre la vi como la madre de mi esposa pero ninguno se atrevía a decir nada más y eso se debía al respeto que había hasta ese momento entre los dos.

Ella imaginó creía que yo no recordaba nada por lo borracho que estaba por su manera de actuar normal conmigo así que creí que sería lo mejor no decir nada más y me fui a trabajar mientras manejaba recordaba lo rico de su boca sobre mi verga y otra vez una erección ahora estaba peor que antes y me preguntaba porque ella lo había hecho.

Pero pensando a detalle cómo se fueron dando las cosas esa noche entendí, ella había oído lo que le había dicho a Eva "que me buscaría a otra mujer que ahora cumpla conmigo porque ya tenía los huevos bien cargados y me estaba empezando a doler" y por eso ella lo hizo para calmarme en algo pero lo único que logró era ponerme peor, no tenía otra explicación porque Margot siempre fue una mujer muy recatada y respetuosa conmigo pero al ver en peligro el matrimonio de su hija por falta de sexo quiso buscar una solución.

Cuando llegue a la casa la rutina de siempre su hija en la cama desconectada totalmente de la realidad y su madre cuidándola, ella siempre me esperaba para cenar juntos luego las preguntas de ambos yo como estaba Eva y ella como me había ido en el trabajo. Cuando llegó la hora de dormir me fui a dormir y ella junto a su hija y me costó mucho conciliar el sueño pero lo logré ya sería las tres de la mañana cuando se abrió la puerta muy despacio... ohhh era Margot otra vez...

Nuevamente con mucho cuidado levantó la colcha que me cubría y buscó mi pene, la noche y la oscuridad parecía darle él valor para hacer lo que su hija tiempo no hacía, su lengua en el falo subía y bajaba y después se lo metió en la boca y empezó una maravillosa felación tenía que aguantar al inicio mis gemidos por temor a que se asusté y se vaya.

Haber sido abandonada por su esposo tiempo para nada había hecho que olvide como saber complacer a un hombre su años y experiencia se notaba hasta diría que lo hacía mucho mejor que su hija, cuando sentí llegar el placer que su cavidad bucal había logrado ya no pude más y la sujete finalmente bien de los cabellos y de mi boca salió una gemido fuerte.

-Ahh... ohhh siii…

Ella recibió toda mi descarga en la boca y no dejó escapar ninguna gota de semen y como la primera vez se esmeró en dejarlo por completo limpio y luego se quiso ir pero ahora yo la sujete del brazo fuerte.

-Por favor suéltame Vicente... ya me voy sólo lo hago por mi hija y entiendo que tienes como hombre necesidades... Y sólo quiero ayudarte, nada más... ahora sueltameee!

Ya era muy tarde para sus explicaciones yo no me iba a conformar sólo con sexo oral si ella quería ayudarme tenía que ser completo yo necesitaba meter mi verga en una concha bien caliente pero tenía que lograrlo por su voluntad propia sin forzarla.

-Margot lo sé y te agradezco mucho por eso y también que quieres lo mejor para nosotros que has dejado tu tranquilidad de tu vida para venir a vivir acá y no tengo palabras para darte las gracias pero ya deja por un momento de pensar en los demás tú también vives eres una persona muy especial y también necesitas sentirte querida y deseada como mujer.

La jale hasta la cama y quité su bata de seda y quedó en su pijama que era también de seda de una sola pieza que era lo único que cubría su cuerpo puso algo de resistencia pero yo seguía diciendo que ahora era mi turno devolverle el favor o mejor dicho todos los favores desde que llegó a mi casa.

-¡Nooo... Vicente no es necesario esto no puede suceder... nooo!

Mis manos recorrieron sus piernas hasta llegar a su vagina como no usaba nada debajo de su pijama se me hizo muy fácil ella quiso levantar de la cama e irse pero ahora mi cabeza estaba en medio de sus piernas y mi boca empezó a besar y después a comerme su chucha que lo tenía bien cuidado se había depilado dejando ver sus labios mayores.

-Vicente... No por favor detenteee... ohhh ohhh...

Ahora su resistencia se iba cayendo a cada lenguazo que recibía su chucha que había empezado a mojarse su pijama se lo subí hasta la barriga para seguir chupando mejor su sexo muy tímidamente mi suegra empieza a soltar leves gemidos se resistía aceptar que había empezado a disfrutar después de mucho tiempo del sexo.

-Ohhh... diooos tiempo... qué no sentía... así... que rico...

Ya había logrado prender en ella la mujer que tiempo tenía guardado, sus labios se mordían para evitar gritar de placer y no me detuve hasta que su cuerpo empezó a temblar cuando llegó a tener una explosión del clímax y luego soltó sus jugos que recibí en la boca.

-Ahhh... Vicente ohhh...

Inmediatamente la abracé muy fuerte sus latidos del corazón estaban acelerados y su respiración agitada, unos minutos nos quedamos abrazados ya no éramos en ese momento suegra y yerno sino una mujer y hombre que estaban hace tiempo necesitados de buen sexo y por circunstancias que se vivía en la casa se había dado.

Ya estaba listo para subir sobre ella y apenas había metido el glande en la entrada de su vagina cuando sentimos que alguien caminaba por el pasillo de la casa llamando a Margot era Eva ella inmediatamente se levantó de la cama bien asustada se puso su bata y salió del dormitorio dejándome con la verga bien dura no quedando más remedio que masturbarme...

(Continuará...)

(9,47)