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Primer acercamiento a mi cuñada

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Han pasado casi dos meses desde el primer roce intenso con su piel.

En esa ocasión Cecilia de forma un tanto inocente se acercó a mí platicando de cosas de los niños en tanto yo sacaba unos trastes de la alacena y noté que se frotaba los brazos fuertemente.

-¿Tienes frío? Pregunté

-Sí, contestó Ceci

Sin pensarlo mucho dejé lo que hacía en la cocina, me viré y froté sus brazos

-Tus manos están calentitas, cuñadito, comentó en tanto se acercaba más a mí

Ya sintiendo que la agradaban mis manos sobre su piel, aproveché la cercanía y la pegué más a mi pecho y con ambos brazos la rodeé para procurarle calor.

-Mm así se siente mejor, cuñadito, refirió

Estuvimos así abrazados casi 2 minutos cuando de repente la puerta de la habitación donde su hija y mi hijo veían televisión se abrió súbitamente. No hacíamos nada malo, pero en el acto se separó de mí y disimuló tomando un paquete de cereal y buscando dos pequeños platos para servirles un poco.

Sin decir más nada, continué con mis quehaceres.

Esa mañana, Carmen, mi esposa; me informó que por la tarde irían mi sobrina y mi cuñada a ver películas con nosotros pero que ella tendría que salir a ver un pendiente.

Por supuesto yo no podía desaprovechar la oportunidad de tener a mi cuñada sola, en mi casa, por lo menos para disfrutar con mayor tranquilidad verla caminar, sonreír y conversar conmigo; sin la mirada escrutadora de mi esposa; y le dije que estaba bien, que con gusto las atendería en su ausencia.

Tras el abrazo más cálido y prolongado que le había dado a mi cuñada en años de conocerla desde que inicié mi noviazgo con su hermana, debo reconocer que me sentía como adolescente después de su primer beso; enamorado, ansioso, feliz y por supuesto, muy excitado.

Sirvió el cereal y regresó a la habitación con los niños.

Al terminar lo que hacía ingresé igual a la habitación. Ahí estaba, tendida sobre mi cama bien arropada por el frío, a su costado mi sobrina y mi hijo, disfrutando una película infantil.

Tomé mi lugar al otro extremo de la cama, el único espacio que quedaba y extendí sin mayor intención la mano izquierda. Al hacerlo, mi mano quedó sobre su cabeza y decidí probar un poco mi suerte y empezar a acariciar su cabello.

¡Cuál sería mi sorpresa al ver que sin mirarme ni decir nada, se movió para quedar más cerca de mi mano!

Aproveché la oportunidad y bajé mi mano a su rostro, acariciando también sus mejillas y orejas.

Volteó en algún momento, me sonrió y así con mis caricias, cerró los ojos y se quedó profundamente dormida.

Una hora después, terminó la película, mi esposa aún no regresaba a casa y ya era hora de adormecer a los niños.

Los cambié de ropa, vi que se lavaran bien los dientes, los acosté en su cama en el cuarto de mi hijo, les di las buenas noches y me retiré.

En mi cama, seguía durmiendo tranquilamente mi cuñada.

Me acerqué sigilosamente a su rostro y le di un dulce beso en la mejilla.

Al tiempo susurré “dulces sueños”

Su respuesta, una hermosa sonrisa de esos labios que moría por besar.

Salí de la habitación pensando qué hacer, si trataba de despertarla y provocar un nuevo acercamiento o qué podría funcionar, cuando de repente escuché que se abría el portón eléctrico. Mi esposa había regresado y era tiempo de retomar mi papel de buen esposo, padre y cuñado.

Al entrar mi esposa, su plática y alto volumen de voz despertó a mi cuñada. Salió de la habitación con una sábana cubriendo todo su cuerpo y se sentó a platicar con nosotros. Tomó un café y se dirigió al cuarto de los niños a continuar su sueño.

Entré al cuarto con mi esposa pensando en Ceci y eso me mantenía con una erección.

Mi esposa lo notó y aunque venía de estar con un corneador por más de dos horas, me bajó el short y empezó a hacerme un delicioso oral hasta que en cuestión de minutos exploté en su boca.

Sí, soy cornudo consentido desde hace 7 años y mi esposa coge libremente con sus amigos desde entonces.

Me levanté para lavarme el semen que había chorreado, y también mi esposa para lavarse los dientes.

Regresamos a la cama y nos dormimos profundamente.

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