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Vecinos incestuosos (Parte 1)

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Mi nombre es Lorena y soy madre soltera de un bello adolescente de 18 años; mi hijo y yo hemos estado haciendo el amor desde hace un par de meses, y estamos tratando de hacer nuestro primer bebé incestuoso todos los días. Ideamos un plan muy perverso, travieso y lleno de tabú: convertir a las dos parejas de madres solteras y sus hijos que vivían a ambos lados de nuestra casa en otras dos parejas incestuosas como mi hijo y yo.

Empezamos con pequeñeces; mi hijo empezó a hacer comentarios casuales, a los hijos, acerca de sus mamás: "Tu mamá se ve bien en esa blusa, ¿eh?, a su edad sigue bastante atractiva ¿no?". Y yo hacía lo mismo con nuestras dos vecinas maduras: "¡Tu hijo se está convirtiendo en un chico muy ardiente, mirlo con esa camiseta ajustada!".

Nuestras vecinas nos habían confiado llaves de repuesto a sus hogares en caso de emergencia. Esto nos ayudó con la siguiente parte de nuestro plan. Cuando sabíamos que madre e hijo estarían fuera de la casa, entraríamos, buscaríamos en la de su ropa sucia de la madre un par de calzones recién usados y perfumados que pudiéramos encontrar. Entonces, los pondríamos en algún lugar donde los hijos pudieran verlos. A veces llegando incluso a poner un par debajo de las almohadas. Hicimos lo mismo con sujetadores también. Incluso desenterramos algunos de los viejos trajes de maternidad y bombas de leche de sus madres y los pusimos en las habitaciones de los hijos donde pudieran verlos. También buscamos pares de bóxeres o trusas frescas y pegajosos de los hijos y los dejamos donde las mamás pudieran verlos. Ayudándoles a darse cuenta de que sus hijos están constantemente llenos de esperma. Y, con suerte, ayudarles a darse cuenta de lo que las máquinas hacedoras de bebés que podrían ser sus hijos, y que los se chicos dieran cuenta de las maravillosas máquinas para concebir que son sus madres...

Entonces empezamos a enviarles correos electrónicos eróticos y acerca de incesto. Mi hijo usaba el nombre de “Lord Edipo” y yo usaba el nombre “Yocasta Sumisa”. Yo envié e-mail a los hijos, y él hizo lo mismo con las otras mamás. Les enviamos relatos eróticos con historias ardientes sobre incesto entre madres e hijos que terminaban en embarazos incestuosos; también videos de incesto donde los supuestos hijos acaban dentro de sus madres, videos de embarazo entre mamá-hijo, videos de mamás maduras embarazadas folladas por sus hijos con grandes barrigas, videos de mamás lactantes dando leche a sus hijos mientras las cogen. Además les mandábamos consejos sobre cómo mostrar su deseo el uno por el otro e incluso escenarios para fantasear la próxima vez que se masturben con la ropa interior del otro. Siempre nos asegurábamos de enviar a los hijos videos con actrices porno que se parecieran a sus mamás y viceversa para las otras mamás. Para el porno de los hijos, tratamos de encontrar y enviar videos “POV” tanto como sea posible; para el de las madres enviamos videos con chicos de edades similares a las de sus hijos.

Este largo, pero increíblemente caliente, proceso de seducción, también ayudó a hacer la relación entre mi hijo y yo más picante. Nos encantaba fantasear sobre los hijos desnudos en sus camas. Sacudiendo a sus jóvenes vergas empalmadas en las bragas que dejamos para ellos. Las sensibles cabezas de sus húmedas y brillantes pollas con líquido preseminal, frotando contra la entrepierna de las bragas de mamá. El mismo lugar donde sus labios húmedos se frotaban unas horas antes. Gimiendo a "mami!" En otro par presionado contra sus caras mientras sus bolas colgantes empiezan a temblar y sus pollas comienzan a sacudirse, disparando descarga tras descarga de grueso, blanco, caliente y pegajoso esperma llenó de pasta de bebé en las bragas de sus propias madres. Sus caderas se elevaban instintivamente como si fueran a empujar a su leche hacedora de bebés más profundo...

También nos encantaba imaginar a las mamás acostadas en sus camas, frotando furiosamente y jugando con sus dedos en sus coños húmedos, calientes y con sus vellos bien arregladitos o incluso depilados. Con una capa perfecta de sudor que cubre sus cuerpos maternales. Con los pezones erectos; Imaginando a sus hijos con sus duros y palpitantes penes criadores de bebés encima de ellas. Cada vez las enciende más la idea de quedar impregnadas por sus propios hijos. Contemplando tirar sus píldoras anticonceptivas. Sabiendo lo equivocado que es estar fantaseando con las mismas potentes y jóvenes herramientas que ellas mismas dieron a luz, pero también sabiendo cuán más calientes las pone.

También nos encantó imaginar a las dos madres y sus hijos haciendo cositas por toda la casa para expresar su deseo; Abrazos que eran más fuertes y que duraban más de lo habitual. Los hijos encantados sintiendo los pechos de sus madres presionados contra ellos. Las madres esperando sentir las vergas de sus hijos que se ponen duros mientras se presionan contra sus cuerpos maternales. Besar con más frecuencia que de costumbre. Las mamás empezaron a vestir de manera más reveladora dentro de la casa: Pantalones de yoga, faldas escotadas, camisas sin sostenes debajo para dejar que sus tetas reboten y sacuden con sutileza, etc. Hijos caminando en camisetas y pantalones cortos deportivos (pero sin ropa interior). Dejando sus bolas llenas, colgando, y el pene rebotando a cada lado con cada paso. Las mamás tal vez incluso poner sus ahora inservibles píldoras anticonceptivas justo en la parte superior del bote de basura, con la etiqueta hacia arriba para que sus hijos pueden leerlos claramente. Mi hijo y yo estábamos atrapados en cada uno de los aspectos de esta larga, y esperanzadamente gratificante, la seducción de madre-hijo.

Esperamos ansiosamente cualquier señal de que nuestro trabajo hubiera producido resultados, cualquier cosa que sugiriera que finalmente cedieron a sus deseos y se convirtieron en las parejas incestuosas que estaban destinados a ser. Después de un rato nos dimos cuenta de un cambio en sus comportamientos. Dos madres que normalmente estaban tensas y estresadas ahora estaban relajadas y contentas en todo momento. Dos adolescentes calientes y hormonales que siempre estaban cabizbajos ahora eran alegres y sonrientes. Entonces, el momento de la verdad.

En un tranquilo lunes por la mañana, mi hijo y yo estábamos caminando en nuestro coche para ir a la escuela. También lo iban Lucy y Josué, la madre y el hijo que viven a la izquierda de nuestra casa. Ella Llevaba una falda casual de negocios para su trabajo de escritorio que llegaba a sus rodillas. Ahí es cuando mi hijo y yo lo vimos, cuando Lucy salió de su casa al coche vimos un grueso y nacarado torrente blanco de crema de polla goteando por el interior de su pierna. Ella y Josué eran completamente ajenos, pero mi hijo y yo no. Estábamos aturdidos durante el viaje en coche a la universidad, emocionados de que finalmente había comenzado su relación y nos calentamos pensando que había muchas más corridas y esperma trabajando en su vientre.

Eso fue hace cuatro meses. Desde entonces, confirmamos que no sólo eran Lucy y Josué una pareja oficial de incesto, sino también Adriana y Manuel, que vivían en la casa a nuestra derecha. Les encantó su nuevo estilo de vida y nos agradecieron por ayudarles a abrazar sus reprimidos deseos incestuosos. Todos los días, habían venido a nuestra casa después del trabajo y la escuela por varias rondas cogidas madre-hijo y corridas dentro para llenar los úteros de mamas con leche de sus hijos (sin intercambio, por supuesto).

Entonces, un día, nos sorprendimos al mismo tiempo con tres pruebas de embarazo positivas. Resulta que nuestros óvulos de mamás fueron jodidos y fecundados por los potentes nadadores de nuestros hijos con menos de una semana de diferencia uno de otro. Desde entonces, todos nos hemos vuelto completamente obsesionados, incluso más que antes, con el incesto, los embarazos, hacer bebés, la fertilidad y la potencia. Ansiosamente anticipábamos los pechos cada vez más grandes y lactantes. Nuestros hijos estaban emocionados por los culos de las mamas y los muslos cada vez más regordeta y maternal. Prometiendo preñarnos, a nosotras, sus propias madres, tantas veces como sea posible hasta que lleguemos a la menopausia y nunca engañar.

Y, por supuesto, prometimos que intentaríamos usar las mismas tácticas para crear aún más parejas de madre-hijo. Nosotros seis pensamos en varios candidatos potenciales., otros vecinos, compañeras de trabajo, nuestros hijos propusieron compañeros de clase o profesoras. Todos estuvimos de acuerdo en que debíamos introducir al incesto a otros miembros de nuestras familias extensas: hermanas y sobrinos o tías y primos de nuestros hijos. ¿Les gustaría conocer otros casos?

Este relato puede ser real o ficticio según el criterio del lector.

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Saludos incestuosos a todos los lectores de CuentoRelatos. Si alguna persona ha tenido o le gustaría tener alguna experiencia de incesto o tiene fantasías con cualquier miembro de su familia me gustaría que nos pusiéramos en contacto para compartir. También si alguien quiere dejar algún comentario o crítica del relato por favor háganlo creo que aún me falta mucho para ser realmente una buena escritora y me gustaría ir mejorando. Mi correo es: [email protected]

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